miércoles 27 de mayo de 2009
Sombras de leva,...antes de la arena, video dramatico sobre el maltrato animal y la injusticia de los seudo deportes contra animales...gracias a Daya
martes 26 de mayo de 2009
Q'orianka Kilcher y celebridades de Hollywood protestarán en Consulado de Perú en Los Angeles
Crece el apoyo internacional hacia la lucha de nuestros hermanas y hermanos indígenas amazónicos y andinos de Perú.
Foto por Frazer Harrison/Getty Images Entertainment
Martes 26 de mayo de 2009
6:30 PM
Consulado General de Perú
3450 Wilshire Blvd.
Los Ángeles, CA 90010
Esta es la traducción que he hecho con la autorización de Q'orianka Kilcher, quien ha publicado esta nota de prensa en el blog de activistas Takepart:
Actores y activistas planean demostración de protesta contra gobierno de Perú: martes 26 de mayoLos organizadores declaran:Celebridades de Hollywood, activistas y jóvenes indígenas se unirán en una vigilia de oración y de manifestación pacífica en solidaridad con las 65 nacionalidades nativas, 1.000 comunidades y más de 30.000 indígenas de Perú, quienes están siendo criminalizados por su gobierno por haber realizado protestas pacíficas a través de la región amazónica del país.Entre las celebridades que asistirán para ayudar a aumentar la conciencia y para hablar públicamente en la Vigilia están: Q'Orianka Kilcher (El Nuevo Mundo, The People Speak), Clifton Collins Jr. (Star Trek, The Horsemen), Alex Meraz (The Twilight Saga-New Moon), y Jesse Garcia (Quinceañera). Otras celebridades que han manifestado su apoyo a este evento son Colin Farrell, Woody Harrelson, y Esai Morales.
Pedimos al Gobierno peruano que respete los derechos de los pueblos indígenas y se abstenga de utilizar la fuerza militar, la violencia, la represión y el derramamiento de sangre como respuesta a las movilizaciones indígenas. Además, instamos firmemente a la prensa peruana y los medios de comunicación a comprometerse con precisión por la cobertura de las protestas y dejar de distorsionar y radicalizar la posición de los manifestantes indígenas ante los ojos del público.Durante los últimos 43 días, miles de indígenas han bloqueado carreteras y el tráfico fluvial a lo largo de las regiones amazónicas en protestas pacíficas, exigiendo la derogación de una serie de nuevos decretos impuestas por el gobierno de Alan García bajo el pretexto de la aplicación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Los manifestantes exigen la revocación de 10 nuevos decretos legislativos, los que conceden a empresas internacionales el acceso a los territorios amazónicos y permite a las empresas de petróleo, tala maderera y minería a comprar grandes parcelas de tierras de propiedad comunal indígena sin el consentimiento de los habitantes locales.Estas nuevas leyes socavan directamente los derechos de los pueblos indígenas y violan los derechos reconocidos en la Constitución nacional [de Perú], así como en los tratados internacionales, incluyendo la declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).La aplicación de estos nuevos decretos jurídicos, tiene como resultado el despojamiento de terrenos por grandes corporaciones internacionales apoyadas por el gobierno, y por industrias extractivas y se establecen las bases para la privatización del agua. A pesar de que las consecuencias de esas leyes afectan directamente la vida de los pueblos indígenas, su bienestar y en algunos casos incluso su supervivencia, las nuevas leyes hacen que los pueblos indígenas sean excluidos del proceso de toma de decisiones.El 9 de mayo de 2009, el gobierno peruano declaró el estado de emergencia en las regiones de Loreto, Amazonas, Cusco y Ucayali, en un intento de criminalizar las protestas e intimidar que estas ocurran en los territorios indígenas. Esta acción otorga licencia al gobierno para reprimir violentamente a los pueblos Indígenas ya que el gobierno peruano está sometiendo las zonas indígenas a la ocupación militar con el fin de silenciar a las comunidades indígenas que se oponen a las industrias extractivas.En el marco del decreto de emergencia, todos los derechos constitucionales han sido suspendidos - incluyendo el derecho de reunión y la libertad de circulación. La medida también permite el uso de fuerzas militares contra la población civil, criminalizando los derechos y demandas legítimos de las naciones indígenas de Perú, así como ponen en peligro los derechos democráticos básicos.Son muy escasas las noticias confiables que llegan de Perú, a pesar de la triste noticia de que un manifestante ha muerto, y 9 están gravemente heridos, 6 dirigentes indígenas están detenidos y varias personas han sido desaparecidas en un reciente enfrentamiento con la policía militar. Evidencias de video y fotos muestran una paliza que la policía realiza contra manifestantes pacíficos y les disparan balas de goma para disolver las manifestaciones que bloquean carreteras y puentes.Además, en una agresiva campaña de hostigamiento, el gobierno de Alan García ha presentado cargos penales de traición y sedición contra 6 líderes indígenas incluyendo Alberto Pizango, presidente de AIDESEP, una organización nacional indígena de Perú. Además, el gobierno parece estar llevando a cabo una estrategia para controlar la cobertura de la prensa tanto de esta movilización y las respuestas.
Si tienen preguntas o quiere mayor información puede escribir a: peru.initiative@yahoo.com
Solicitud de entrevistas deben ser enviadas a: QPR.publicity@gmail.com o 310-696-9424
El apoyo de Q'orianka Waira Qoiana Kilcher a los indígenas amazónicos no es reciente.
Q'orianka Kilcher con un dirigente de AIDESEP. Foto ServindiMás protestas ocurrirán en los días que vienen. El mundo se une al pueblo de Perú, es tiempo que los peruanos de Lima hagan los mismo.
viernes 22 de mayo de 2009
"althaus empieze por investigar los negociados del chuponeo telefónico y los entretelones de cada concesión minera o petrolera..."
Perú: En respuesta al Sr. Althaus
Por Pedro García-Hierro*
Por segunda vez un editorialista de El Comercio, el señor Althaus, toma mi nombre para introducir el relato, francamente alucinado, de una intriga que intenta ubicar la problemática indígena nacional en el contexto de una maquinación internacional perversa orientada a terminar con el capitalismo internacional. O algo así.
Se trata con ello, al igual que la primera vez, de desorientar a la opinión pública del verdadero problema de las comunidades y pueblos indígenas del Perú. Pero a decir verdad, el señor Althaus practica un periodismo tan predecible y evidencia tanta sujeción a intereses económicos específicos que realmente siempre se puede adelantar por dónde irán sus opiniones, se trate de indígenas, de la sentencia a Fujimori, del TLC o de cualquier otro tema de interés nacional.
Su desinformación, fruto de su desmesurado fundamentalismo, sería preocupante en el seno de un diario serio como El Comercio si no fuera porque, a mi parecer, genera en amplios sectores de la intelectualidad nacional sentimientos de rechazo para las causas que defiende, generando benéficas suspicacias en relación a su información.
![]() Jaime de Althaus es director y conductor del programa de televisión “La Hora N” y columnista semanal en el diario “El Comercio“ |
Comienzo por refutar sus afirmaciones sobre mi persona para salirnos de lo anecdótico: dice que hice un pronunciamiento ideológico radical que fue plasmado en un documento solicitado por Ibis en 1992: Ibis en ese tiempo no existía en el Perú; dice que soy asesor de AIDESEP, lo fui y con mucho orgullo hasta 1994, hace mas de 13 años; dice que se trata de una intriga internacional puesto que yo soy un abogado español: soy además abogado peruano y he viajado a España en los últimos 37 años solo para conocer a mis nietas.
Digo que fui asesor de AIDESEP con mucho orgullo. Porque, entre otras cosas, ha sido una institución capaz de promover permanentemente los derechos indígenas a nivel nacional e internacional y porque se debe al impulso de AIDESEP la titulación de la mayor parte de las tierras y territorios indígenas del Perú; por ello cuenta con un amplio historial de reconocimientos internacionales.
AIDESEP o alguno de sus programas o filiales ganaron premios como el AntiSlavery (por combatir la esclavitud generada por los madereros en Atalaya), el Bartolomé de Las Casas y el Andrés Bello (por haber instituido FORMABIAP un programa de formación de profesorado bilingüe e intercultural modélico para América) y otra vez el Bartolomé de Las Casas (para la FENAMAD de Madre de Dios por su defensa del medio ambiente frente a la extracción petrolera irregular).
Sus representantes, tildados por Althaus como personajes secuestrados por ideologías perversas, han sido reconocidos con premios como el Goldman, en dos ocasiones (por defensa del medio ambiente) o el Right Livelihood Award - “Premio Nobel Alternativo” (del Parlamento sueco por su contribución al desarrollo y defensa de los derechos humanos). Como puede entenderse, las alucinaciones del Sr. Althaus son tan solo lo que parecen ser.
Se dice que AIDESEP, y su estrategia internacionalista, está ampliamente financiada por instituciones radicales extranjeras. No sé a cuáles se refiere pero en mi tiempo AIDESEP fue financiada, por poner un ejemplo, por agencias o programas vinculados a AECI (oficina de cooperación española), DANIDA (sistema de cooperación del gobierno danés) HIVOS y otras pertenecientes al sistema de cooperación holandés, Terra Nova, del sistema de cooperación italiano, GTZ y otras del sistema de cooperación alemán, NORDECO del sistema de cooperación nacional de Noruega, etc.
Si todas estas instancias son de corte radical y fueran por ello estigmatizadas, Perú debería salir definitivamente fuera del circuito internacional de la cooperación solidaria. Por lo que hace a la amplitud de ese financiamiento, el Sr. Althaus, como suele ocurrir con personas mucho menos formadas, insinúa perversamente cifras faraónicas. Es fácil concretar esa información que personalmente desconozco. La tiene el Estado, la supervisan las instituciones competentes, la auditan los donantes. Dudo mucho que la mayor parte de los empresarios y políticos que defienden los intereses que AIDESEP combate puedan mostrar la misma apertura y disponibilidad para el control. El Sr. Althaus demuestra muy poca seriedad periodística en sus afirmaciones.
Por lo que hace a los siempre mencionados sueldos fabulosos de los asesores de AIDESEP, o mucho han cambiado las cosas últimamente o le puedo asegurar que cualquiera de ellos cambiaría a ojos cerrados su cuenta bancaria por la del señor Althaus.
Con respecto al fondo del asunto: el Sr. Althaus habla de una supuesta estratagema subversiva orientada a generar territorios étnicos autónomos.
El editorialista se quedó en el siglo pasado al respecto del derecho internacional de los derechos humanos. Si observa textos como el Convenio 169 o la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y otros que no son del caso, verá que la tesis que él replica como inaceptable fue hace ya muchos años superada por el derecho internacional. Los pueblos indígenas no sólo tienen derecho a gobernar con autonomía sus territorios, eso ya era muy claro en los textos de la década del 90, sino que tienen reconocido por Naciones Unidas su derecho de libre determinación.
| “En cualquier caso sí es importante aclarar que por mucho que se recurra al pataleo y le parezca inaceptable al Sr. Althaus, la libre determinación de los pueblos indígenas es irreversible y más bien lo que resta es una progresiva concreción de ese derecho en las Constituciones de cada país americano. Por eso corre tanta prisa a determinados sectores económicos de Perú y Colombia para hacerse con los recursos y tierras indígenas antes de que ese derecho, ya establecido, se precise en su verdadero significado por sentencias de jurisdicción internacional” |
Puede el editorialista consultar en los manuales qué es lo que eso significa. La libre determinación de los pueblos, que Perú ha suscrito al firmar la Declaración, supone que estos pueblos determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural pudiendo disponer, libremente para el logro de sus fines de sus riquezas y recursos naturales. En este contexto la consulta previa, a la hora, por ejemplo, de declarar un lote petrolero o minero o de dictar una ley que les afecte, no es una cortesía o un trámite. Es una consecuencia obvia del derecho de libre determinación que tienen todos los pueblos y naciones del mundo sobre sus propios recursos.
En estados plurinacionales como los americanos(1) , esto no es un más que un reto a la creatividad jurídica, al diálogo entre iguales, a la modernización y puesta al día de Estados fraguados por la mentalidad colonial y que necesitan entrar con una dignidad recuperada a los nuevos tiempos. El gritar que todo esto es inaceptable tiene un rancio sabor inquisitorial y pareceres como el expresado por el Sr. Althaus están destinados a ser condenados eternamente por la historia de este país, como ya lo dijera Haya de la Torre al dirigirse a aquellos que negaran a los indígenas sus derechos.
En cualquier caso sí es importante aclarar que por mucho que se recurra al pataleo y le parezca inaceptable al Sr. Althaus, la libre determinación de los pueblos indígenas es irreversible y más bien lo que resta es una progresiva concreción de ese derecho en las Constituciones de cada país americano. Por eso corre tanta prisa a determinados sectores económicos de Perú y Colombia para hacerse con los recursos y tierras indígenas antes de que ese derecho, ya establecido, se precise en su verdadero significado por sentencias de jurisdicción internacional.
El planteamiento de que con la autonomía territorial se atenta contra la soberanía nacional o se propicia el separatismo es ya muy antiguo y las organizaciones indígenas ya lo han escuchado en infinidad de ocasiones. Pero habitualmente fue esgrimido por gobiernos militares y no por un periodista civil de un diario decente.
Salvo algunos casos que se amparan en derechos históricos especiales (como pudiera ser el caso de la Mosquitia) no he escuchado a ningún pueblo indígena americano hablar de separaciones o cosas similares. No es ese el punto. Y por supuesto que los indígenas no aspiran, como insinúa el editorialista, a que no se cumpla la ley nacional en sus territorios. Muy por el contrario, sus luchas se orientan a que los Estados cumplan las normas y los compromisos jurídicos, que las empresas se sometan a los derechos constitucionales, que las reglas del juego no sean el arreglo furtivo y la exclusión.
En diversas ocasiones, el Sr. Althaus se ha mostrado preocupado por el carácter vinculante o no de los pactos y acuerdos internacionales que defienden los derechos indígenas (y que a él tanto le sorprenden por cuanto traslucen rebeldía internacional al sistema monopólico de concentración de poder económico y político en el que tan cómodamente se maneja).
(artículo 42º).
Así lo ha entendido la Corte Interamericana que ya recoge la Declaración como fuente de derechos de manera reiterada en sus sentencias. Por cierto: la Declaración se alcanzó después de varias décadas de debates, no en una noche de serenata, y Perú fue, curiosamente, uno de sus impulsores más fervientes durante muchos años y hasta el propio día de su firma.
Al Sr. Althaus debe preocuparle que instituciones como la Defensoría del Pueblo o los obispos amazónicos o las diversas instancias especializadas de derechos humanos y los gremios del país o la comisión multipartidaria del Congreso de la República vean con ojos solidarios y comprensivos las pretensiones de los pueblos indígenas. ¿Es una trama? ¿Son todos contra el Sr. Althaus?
El Sr. Althaus reclama que el único problema de los decretos es que violaron el derecho a la consulta. Supongamos que fuera así, lo que dista mucho de la realidad, entonces, si las normas se han generado violando un derecho del más alto rango, deben ser derogados. Y se supera el problema. Punto, tranquilidad para todos. El poder judicial y el Tribunal Constitucional colombianos ya lo han hecho, por esa misma carencia de consulta, en repetidas ocasiones y con normas tan importantes como el régimen agrario y el forestal de aquel país.
| “hace falta diálogo honesto, voluntad política democrática, comprensión intercultural, respeto a las instituciones representativas, sumisión a los compromisos internacionales sobre derechos humanos y atención a las prioridades constitucionales” |
Y no son solo los famosos decretos, hay mucha legislación anterior inconsulta y perjudicial, como todas las que diseñan el nuevo régimen de titulación de tierras, las servidumbres mineras y tantos otros. Así como diversidad de actos administrativos y concesiones realmente impactantes para la vida y los bienes de los pueblos indígenas que debieran ser revisados para ajustarse a ley.
El Sr. Althaus pide un diálogo extremo y hasta las últimas consecuencias, todos lo piden. Pero, los pactos internacionales reclaman una condición al diálogo: que sea de buena fe y que se busque obtener acuerdos o el consentimiento. La Mesa de Diálogo que se instaló por Decreto Supremo Nº 002-2009-MIMDES (por supuesto de manera inconsulta) es un complot entre amigotes, no una Mesa de Diálogo orientada por la buena fe: los acuerdos ya se habían establecido antes de constituir esa Mesa con determinadas contrapartes indígenas que, por supuesto, se prestaron al consentimiento ya hace algunos lustros. No hacen falta Decretos, hace falta diálogo honesto, voluntad política democrática, comprensión intercultural, respeto a las instituciones representativas, sumisión a los compromisos internacionales sobre derechos humanos y atención a las prioridades constitucionales.
| “Los problemas indígenas están originados en una historia de despojos y falta de respeto a las leyes y se mantienen hoy en base a una alianza mafiosa entre lo peor de un empresariado internacional extractivo y una maquinaria nacional corrupta de funcionarios que subordinan los intereses nacionales y que cuenta con impunidad y que, además, se la aseguran a largo plazo (con algunas inesperadas fallas del sistema como la sentencia a Fujimori)” |
A pesar de lo que quiere hacer creer el Sr. Althaus, y que ha sido repetido por políticos y demás interesados, los problemas indígenas no son problemas creados por ideólogos. Algunos, como el padre Bartolomé de Las Casas, los obispos de la selva o el actual Relator de Naciones Unidas, han generado discursos posiblemente mucho más “radicales” que el que yo haya podido aportar al movimiento indígena (y que, lejos de ser clandestino, está explícito en diversos textos accesibles en el entorno universitario).
Los problemas indígenas están originados en una historia de despojos y falta de respeto a las leyes y se mantienen hoy en base a una alianza mafiosa entre lo peor de un empresariado internacional extractivo y una maquinaria nacional corrupta de funcionarios que subordinan los intereses nacionales y que cuenta con impunidad y que, además, se la aseguran a largo plazo (con algunas inesperadas fallas del sistema como la sentencia a Fujimori).
Los efectos de esta conexión delictiva son nefastos para la economía nacional, muy contrariamente a lo que se propugna; es también letal para la democracia, la transparencia y la gobernanza del país.
Pero sobre todo está siendo criminal para la supervivencia de los pueblos que formaron el Perú, hoy inmersos en un marco territorial de concesiones viciadas en donde no se les quiere otorgar otro rol que el de víctimas, al margen de los discursos y fantasías con que se trata de ocultar una realidad que, para quienes conocen la selva, se evidencia a cada momento. Una realidad que la prensa citadina oculta apretando los dientes y muchos intelectuales olvidan oprimiendo su nariz.
¿Quiere saber el Sr. Althaus lo que yo creo que enerva a los comuneros?
- El saber que mientras que la titulación de sus territorios (ocupados durante cientos de años) está obstaculizada por toda una serie de requisitos burocráticos, colonos y grandes empresarios obtienen todas las facilidades para hacerse dueños de unas tierras que ni siquiera conocen.
- El saber que, aún las tierras tituladas no cuentan con las más mínimas garantías de parte de las instituciones del Estado de tal manera que, cada día, junto con sus esposas y sus hijos, los comuneros indígenas están sometidos a tensiones, riesgos y provocaciones que les impiden emprender su desarrollo familiar con tranquilidad. Y que este permanente menosprecio de la propiedad privada es avalado e impulsado por el propio gobierno.
- El ver que mientras que las empresas extranjeras disfrutan de todas las reglas de juego necesarias para explotar las materias primas del país (incluyendo la impunidad ecológica y laboral) el Estado no ofrece la más mínima atención al desarrollo de las comunidades ni a su conocimiento sobre la biodiversidad ni a sus tecnologías ni le ofreció nunca otro apoyo que la represión, la limosna y el olvido.
- El saber cómo se dictan diariamente normas tendientes a recortar más y más sus derechos y a fortalecer el derecho de sus agresores. El escuchar del señor presidente de la República sus afecto hacia el capital extranjero y su insulto reiterado a los pueblos originarios del Perú.
- El ver cómo el Estado intenta acabar con las propias instituciones educativas de los pueblos indígenas que, como FORMABIAP, fueron diseñadas para afrontar lo que el propio Estado no hace, educar profesorado bilingüe e intercultural, a fin de que los niños y jóvenes puedan estudiar no en un idioma desconocido sino en su propio idioma.
- El ver cómo se mantiene instituciones cercanas a la esclavitud en los escenarios locales del proceso de extractivo de la madera, mientras que ministros y especialistas amigos dan alabanzas al sistema y proclaman la necesidad de seguir extrayendo lo que ya prácticamente no existe gracias a la actitud depredadora de sus socios.
- El ver cómo cientos de niños y niñas indígenas se ven obligados a abandonar sus hogares y son explotados de manera abominable y desprotegida en las zonas mineras o de “expansión del desarrollo extractivo”, como Madre de Dios y Chanchamayo. El escucharle al Sr. Presidente que “las malas prácticas mineras” son cosa del pasado cuando vemos los desastres de Ananea, Inambari, Guacamayo, Carabaya, Huancabamba, o tantos otros, algunos propiciados por empresarios del entorno palaciego.
- El ver cómo después de 30 años de explotación petrolera en sus territorios, los achuar del Río Corrientes cuentan sus distritos entre los últimos de la lista de extrema pobreza del Perú y sus hijos sufren con enfermedades irreversibles y un altísimo porcentaje de plomo y otros metales en su sangre; el ver que el alimento que comían, los lugares donde se bañaban, el agua que bebían, el aire que respiraban ya no existe o se ha podrido a vista y paciencia de un Estado permisivo.
- El salir cada mañana a buscar comida a un monte o a un río que ya perdió su vitalidad y el regresar a ver a su familia enfermándose sin ninguna atención de los servicios de salud del Estado.
- El que miles de asháninkas dieran su vida por la pacificación del país mientras madereros y otros colonos azuzados por el aparato estatal invadían y usurpaban los territorios comunales que debieron abandonar para enfrentarse al terrorismo. Y que esos territorios hasta hoy no hayan podido recuperarse.
- El haber sido burlados una y mil veces en los trabajos concertados con el Estado, como el caso del Parque de Ichigkat Muja, componente sagrado del territorio awajum y lugar de extrema vulnerabilidad ecológica, que fuera acordado proteger como Parque Nacional para luego, por presión política ser recortado y entregado a empresarios mineros.
- El saber que esa frontera, para cuya defensa los awajum y wampis ofrecieron la vida de sus jóvenes durante el conflicto, estaba en esos mismos momentos siendo objeto de negociaciones con empresas mineras extranjeras, algunas vinculadas con el entorno castrense ecuatoriano y ver cómo hoy se va a instalar minería a cielo abierto allí donde están todas las nacientes de sus ríos.
- El ver cómo se silencia con el mayor celo la realidad de las comunidades indígenas amazónicas y andinas y cómo se confunde diariamente a la opinión pública a través de medios de comunicación bajo control de un círculo muy pequeño de la élite económica nacional; el observar cómo son insultados sus dirigentes y sus políticos; el sentir que para el país no son más que un recurso folklórico y para el gobierno el más molestoso obstáculo para el libre juego del despojo de las riquezas nacionales.
- El ver cómo se empobrecen en sus propias tierras y cómo se les acusa de empobrecerse y cómo se les aconseja salir de la pobreza practicando un poco más de lo mismo que les empobrece.
Podría seguir infinitamente porque he vivido a diario estas injusticias durante 39 años de mi vida. Lo que pasa a los pueblos indígenas es que ya no pueden más. Que se les ha cercado y que saben que no pueden sobrevivir como pueblos en las actuales circunstancias. Sienten que después de 500 años de resistir agresiones, el actual gobierno se ha empeñado en escribir el capítulo final a la Conquista y se rebelan por consideración a sus abuelos y a sus hijos.
Se dice que no quieren el desarrollo. Yo trabajé en las comunidades del Cenepa y Marañón durante 16 años, y allí se había logrado un desarrollo muy propicio, a pesar de que el Estado no tenía en aquel entonces la más mínima presencia. La Central del Cenepa contaba con un sistema de bazares bien organizado, vendía regularmente cacao, artesanía y otros productos agrícolas, molía y distribuía piensos, promovía gallineros, piscigranjas, había logrado un cierto desarrollo de la salud en base a servicios propios y capacitaba a sus sanitarios y laboratoristas, promocionaba talleres de costura y artesanía y vendía sus productos, realizaba capacitación técnica en muchos aspectos, habían incursionado en empresas tan modernas como el Serpentario o un incipiente tratamiento del oro extraído artesanalmente.
El gobierno del señor Alan García acabó con todo eso hundiendo en la hiperinflación los pequeños negocios que habían surgido. Como ocurrió con tantos a los que hoy el gobierno califica (¿o acusa?) de pobres y “apoya” con las limosnas humillantes de programas como Juntos o Crecer.
Y ahora este mismo Presidente, les acusa de perros del hortelano. Eso es lo que a mi juicio les enerva. Y a la ciudadanía debiera enervarle también.
En estos últimos días la impotencia, la rabia y la exclusión han llevado a los dirigentes de AIDESEP a expresar su hartazgo con medidas y proclamas que a todos nos han sumido en preocupación. No es otro cosa que furia ante el menosprecio. En términos prácticos significa muy poco más que eso.
Mucho más preocupante, y posiblemente mucho más amenazante en términos prácticos, es la nueva provocación del Sr. Presidente. En su expresión “las tierras de la Amazonía son de ustedes, son de todos los peruanos” hay un llamado explícito al Far-West, a la limpieza étnica, a la invasión. Porque no habló metafóricamente. Si así fuera, hubiera continuado diciendo que, en ese mismo sentido, son de todos los peruanos las fincas de Ica, los palmerales de Cainarachi, las haciendas azucareras, los terrenos del club de Golf o los solares y patios de cada vecino de Lima. Pero no dijo así, dijo “las tierras amazónicas”, buena parte de ellas propiedad privada o posesión legítima de las comunidades y pueblos indígenas. Lo que dijo es que una es la propiedad de los ciudadanos nacionales y otra cosa es la propiedad de los indígenas: esa es de todos. Es el retorno del General Custer. Una proclama tan imprudente e irresponsable como esta es un verdadero llamado al genocidio.
Ojalá la ciudadanía se de cuenta de ello.
En fin Sr. Althaus, no son los pueblos indígenas los que violan la soberanía nacional ni nunca lo pretendieron. Sí la violan aquellos que negocian los recursos mineros fronterizos, los que generan “los faenones” petroleros, los que negocian por debajo de las mesas la vida de los pueblos y la salud del ambiente, los que traicionan a sus ciudadanos originarios vendiéndoles dentro de lotes petroleros sin la más mínima consideración por su vida y su salud.
Si el Sr. Althaus, como dice, está dispuesto a “desnudar la verdadera naturaleza de ese movimiento” empiece por investigar los negociados del chuponeo telefónico y los entretelones de cada concesión minera o petrolera en este país, los nombres y las firmas detrás de cada habilitador forestal ilegal, las cesiones de tierras de San Martín a los grupos bancarios, las concesiones mineras fronterizas del Cenepa, …. Hay mucho por descubrir se lo aseguro. Y ahí obtendrá una explicación, mucho más sencilla que la que usted propone, de la intriga internacional que subyace a esta problemática.
Termino diciendo que estuve pensando en reaccionar judicialmente frente a las difamaciones del editorialista del Comercio, pero creo que ser difamado es un asunto más serio.
El que se ponga mi nombre al lado de los indígenas es normal, eso ha sido mi vida y no me queda ya mucho para cambiarla. Siempre me enorgullecerá el ubicarme de ese lado.
Pero sí quiero pedir disculpas a las organizaciones indígenas por la insolencia del Sr. Althaus de despojarles a ustedes de su protagonismo. Saben que siempre trabajé en una segunda fila y así me gustaría poder seguir colaborando.
Ocurre que los hay que todavía dudan de que ustedes tengan alma, de que piensen por sí mismos y de que no haya una mano negra que mueve sus inocentes designios. Ellos saben de eso: si no, ahí están los otros indígenas, los “indígenas buenos” que ofrecen al Estado sus servicios para doblegar a sus paisanos, como ha ocurrido desde siempre, por desgracia, en toda la historia de la conquista del Perú.
Notas:
(1) ¡Sí, ya veo al Sr. Althaus, retorcerse!: el derecho internacional me permite decir que los awajum o los asháninkas son una nación, y en caso de dudas lea el Artículo 9º de la Declaración.
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lunes 18 de mayo de 2009
jaime althaus alucina y difunde prejuicios en contra de los INDIGENAS - althaus y su trabajo mediatico pro capitalistas radicales

Bartolomé Clavero
Jurista
Catedrático de la Universidad de Sevilla
Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.
de el comercio y canal n
¿Radicalismo Indígena en Perú?
16 Mayo, 2009
¿Radicalismo Indígena?
Bartolomé Clavero
Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas
Jaime de Althaus Guarderas es antropólogo y publicista peruano, colaborador actualmente del diario El Comercio de Lima con una columna semanal bajo la rúbrica de Rincón del Autor. A veces expresa puntos de vista originales. Otras difunde prejuicios de lo más comunes. Su última columna, la de este viernes quince de mayo, resulta más bien, a mi juicio, de la segunda especie.
Se titula El radicalismo indígena. Tras la declaración de un estado de suspensión de las libertades personales y políticas en el área amazónica por el gobierno peruano, sobre lo cual no tiene nada que decir, excita la animadversión contra indígenas, acusa a una persona de sembrar las ideologías de la discordia y concluye tratando a los primeros como especie de infantes a quienes, igual que se les manipula, pueden reprogramárseles al tiempo que se aplica la mano dura en beneficio todo ello de las empresas extractoras: “La mejor receta (…), además de defender con las fuerzas del orden la producción energética del país, es el diálogo racional, hasta el hartazgo, hasta disolver el maximalismo radical y recuperar para el país a los dirigentes secuestrados por esas ideologías”.
El blanco del ataque, de un ataque nada inocuo cuando se ha implantado dicho estado de excepción y se apunta además a un extranjero, es “el abogado español Pedro García Hierro”, Perico García, por ser asesor de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP). Viene a acusarle de incitación a un levantamiento indígena que, como el actual, defiente unos derechos frente a una política gubernamental que los conculca según apreciación incluso del Congreso de la República, mismo que hace una semana votó favorablemente el informe de la Comisión Especial Multipartidaria ad hoc que recomienda lo que los indígenas reclaman, la derogación de una serie de decretos lesivos de los derechos de los pueblos indígenas. Nuestro antropólogo tampoco tiene nada que decir sobre esto. Para él sería un insulto que pensásemos que se encuentra desinformado.
El asunto radica, según nuestro antropólogo lo expone, “en los acuerdos de los achuares, quichuas y otros pueblos indígenas de no aceptar la entrada de empresas petroleras, madereras y mineras”, concretándose ahora en “la demanda monolítica de derogatoria ciega de los decretos legislativos” del caso. Todo esto se achaca a un influjo “exógeno” de gentes como Perico García. Depende de lo que se entienda por exógeno, como también por radical. ¿Es exógeno y radical el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes que Perú tiene ratificado? ¿Es exógena y radical la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que Perú ha votado favorablemente en la Asamblea General de Naciones Unidas? En estas normas se basan expresamente las reclamaciones indígenas frente al gobierno peruano. Si hay alguna duda, puede leerse el reciente informe dirigido a Perú por el Comité de Expertos en la Aplicación de Convenios y Recomendaciones sobre el incumplimiento del Convenio citado. No debo ofender a nuestro antropólogo pensando que no conoce nada de esto.
El extremo más concreto que se dirime en el actual conflicto es el derecho indígena a la consulta o, dicho a la reversa, el deber del Estado de consultar antes de disponer de territorios y recursos indígenas. Así lo presenta nuestro antropólogo: “El pecado original —y quizá único— de los decretos legislativos rechazados por las comunidades nativas movilizadas por Aidesep es que, efectivamente, no fueron consultados”. Ni se les consultó ni se requirió de forma alguna su consentimiento. No nos olvidemos de que la referida Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas requiere su consentimiento libre, previo e informado para que el Estado y las empresas puedan proceder. Sobre nada de esto tampoco tiene nada que decir nuestro antropólogo.
Nunca me atrevería a ofender a nuestro antropólogo suponiendo que ignora todo ello. Realmente, para ser franco y justo, pienso que lo alude en su operación de excitar los peores prejuicios no sólo contra indígenas, sino también contra quienes, nacionales o exógenos, defienden los derechos humanos, suyos y de todos, en el Perú.
sábado 16 de mayo de 2009
sábado 9 de mayo de 2009
Perenco y las fuerzas armadas rompen el bloqueo de los indígenas

http://www.survival-international.org/news/4529
viernes 8 de mayo de 2009
jaime althaus los Indígenas de la Amazonía no están locos
7/05 Dirigentes indigenas ocuparon la Sala Bolognesi del CONGRESO donde estuvieron 45 minutos según el diario La Primera.Los indígenas de la amazonía no están locos
Mientras la movilización de los pueblos indígenas de la amazonía se radicaliza y expande, pocos medios nacionales cubren la noticia y periodistas como Jaime de Althaus afirman que "sus reclamos no tienen ninguna base". No es así: el reclamo amazónico tienes raíces profundas y urgentes, como también afirman los obispos de la amazonía en su pronunciamiento publicado el día de hoy (click aquí).
El problema de fondo es que la presión sobre los territorios indígenas por la explotación de los recursos naturales, se ha multiplicado. A raíz de la entrega acelerada de concesiones petroleras realizada por este gobierno (petroaudios y “faenón” de por medio), 72% de nuestra amazonía está cubierta por lotes de hidrocarburos (49 millones de hectáreas). Brasil, cuya área amazónica es mucho mayor que la nuestra, no tiene concesiones petroleras ni por la séptima parte que el Perú. La entrega de concesiones petroleras se ha hecho violentando el Convenio 169 de la OIT, suscrito por el Perú, que establece la obligación de obtener un consentimiento previo de las poblaciones indígenas.
Los riesgos que esto trae para los indígenas son enormes. Por ejemplo, entre noviembre de 2006 y marzo del 2009 ha habido 48 derrames de petróleo en los lotes 8 y 1 AB de Pluspetrol, afectando los ríos Tigres y Corrientes. En las 34 comunidades nativas de la zona, el Ministerio de Salud encontró que el 98% de menores sobrepasan los límites aceptables de cadmio en la sangre y el 66% los de plomo. En muchas zonas, la explotación petrolera o maderera ha afectado la pesca y la caza, actividades básicas para la sobrevivencia de estos pueblos.
La anterior huelga amazónica logró la derogatoria de los Decretos Legislativos 1015 y 1073 que legalizaban y profundizaban la política de otorgar concesiones sin diálogo con los pueblos indígenas. Pero las concesiones petroleras otorgadas ilegalmente siguen en pie. También siguen vigentes otros decretos, como el Decreto Legislativo 1089 que permite que vía COFOPRI sus tierras les sean arrebatadas, o el D. L. 1090 que favorece que nuevas áreas del bosque amazónico sean depredadas por la extracción maderera. En la anterior huelga, el gobierno prometió revisar estos Decretos y una Comisión Multipartidaria del Congreso recomendó su derogatoria, pero el control del partido de gobierno sobre el Parlamento impidió que ello se realizara.
El principal reclamo de los indígenas de nuestra amazonía es que los territorios sobre los que tienen derechos, el bosque del que depende su supervivencia, sea respetado. Engañados por el gobierno y enfrentados a una situación extrema, la fuerza de su movilización solo puede asombrar a quienes quieren cerrar los ojos a la realidad. ¿Hasta cuándo en el Perú los pueblos indígenas esperarán por el respeto que se merecen como cualquier otro ciudadano?
lunes 4 de mayo de 2009
Malik Othman Yaqub o El Jazz de la Pantera Rosa
Malik Othman Yaqub
Conocí a Malik Othman Yaqub la tarde del día 2 de Mayo del 2004. Borja Judel me había hablado de él dos semanas antes y me impresionó profundamente, antes que el grandísimo músico, un anciano pidiendo unas monedas en la calle Preciados de Madrid. Hablé con el brevemente y casi no podía articular palabra por el frío, me enseñó la medicina que utilizaba para las manos. Me parecía increíble que una persona enferma pudiera tocar como él lo hacía. No paraba de repetir que tenía que pagar la pensión ese mismo día. Le dejé unas monedas y le dije que volvería al día siguiente para traerle las partituras del disco. Nos despedimos y según continué con mi paseo. Al cabo de un rato, volví a buscarle. Le pregunte que si tenía hambre y me dijo "KFC estaría muy bien!". Recogió muy lentamente su saxo y enseguida noté que realmente tenía las manos enfermas. Le dije "no deberías estar aquí Malik" a lo que él contesto "si no debería, y tampoco debería estar tocando el saxo según me dijeron los médicos, pero aquí estoy". Durante el resto de la tarde fuímos hablando de música, música y más música. Sus viajes, las escalas etíopes y el Islam.
Cuando alguien te dice que es el mejor en su profesión, sea lo que eso pueda significar, piensas que está exagerando. Pero si lo prueba, eso es otra historia.
A sus 69 años, Malik Othman Yaqub sigue siendo uno de los mejores saxofonistas del mundo, aunque también es un gran pianista dueño de un estilo único.
"Cuando sólo tenía cinco años, mis padres me hicieron estudiar piano. Esto duró seis años hasta que les supliqué que quería dejar de estudiar".
Con 11 años, como la mayoría de los niños de esa edad, Malik prefería jugar al baloncesto y fútbol americano antes que estudiar piano. Sin embargo, tres años después, Yaqub escuchó a Charlie Parker y Lester Young tocar jazz "estaba impresionado por la música y la técnica de los músicos y pedí a mi padre que me comprara un saxo".
Su padre estaba sorprendido y escéptico del repentino interés de su hijo por la música pero la respuesta de su hijo fue que "eso era bebop y no música clásica". El padre de Malik era Ahmed Abdul-Malik, contrabajista que grabó con Johnny Griffin en los 50 y John Coltrane en 1961. Ahmed también trabajo como bajista con Art Blakey, Randy Weston y Thelonious Monk entre otros muchos.
Durante los años 50, los negros no podían tocar en las orquestas de los Estados Unidos y sólo podían tocar y aprender música como jazz y bebop.
Yaqub trabajo por primera vez como músico a la edad de 15 años en el night club, the Pink Elephant, en Kansas City. Malik sostiene que Kansas fue la cuna del jazz y no New Orleans.
En 1953 fue Conservatorio de Kansas City y dos años mas tarde cambió a la Universidad del Estado de San Francisco. En San Francisco "Todo el mundo, incluido Miles Davis, me escucharon y complimentaron (…) Miles Davis me recomendó ir a New York para tener más presencia mediática".
En 1956 fue a New York y fue allí donde tocó con músicos como Jackie Malean, Idrees Suliman y Elmo Hope. También en 1956, Malik Yaqub se convirtió al Islam "en aquellos días, la mayor parte de la gente en el negocio tenía dos opciones: tomar heroína o ser gay!" explica Yaqub. "Me dí cuenta que la religión me protegería de todo aquello. Yo siempre había creído en Dios y oré para que mi padre me comprara un saxo, cosa que hizo, también pedí a Dios que me hiciera el mejor saxofonista del mundo. El Señor hizo caso a mis oraciones".
"Me llevo tiempo y mucha practica, pero a la edad de 19 ya era el mejor. Fué cuando murió Charlie Parker".
http://blogs.myspace.com/carlostimon
El Jazz de la Pantera Rosa
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Hace muchísimo tiempo que conozco a este personaje de Madrid. El haberme reencontrado con él me resulta algo casi mágico, a pesar de la simplicidad del hecho.
Resulta que cuando era muy pequeño, había un negro de ojos grandes y blancos que mientras daba cortos pasos al son de la canción que tocaba, la pantera rosa, te miraba con unos ojos y una cara bastante graciosos, misteriosos, en consonancia con dicha melodía. Una mirada juguetona.
Últimamente me lo encuentro por el centro de Madrid, e incluso me lo encontré en un pedazo de concierto de Jazz (Herbie Hancock); su versión de la pantera rosa cada vez se torna más y más personal, antimelódica. Se le ve más quemado. Eché un ojo a una fotocopia de un periódico que tenía al lado de la cesta de mimbre donde recogía las donaciones: "Encontramos al mejor saxo en las calle de Madrid", rezaba el titular; por lo visto, en su día este pobre hombre debió de tener su reconocimiento, para posteriormente ser completamente olvidado.
http://www.ojodigital.com/foro/sociales/117077-el-jazz-de-la-pantera-rosa.html



